|
2.-PRINCIPIOS
BASICOS DE LA PROGRAMACION
Es lícito,
en un sistema democrático, asignar unos objetivos a los medios de comunicación,
como piezas esenciales que son en la articulación de cualquier proyecto
de ordenación de la sociedad.
El Consejo
de Administración asume decididamente este papel que le ha sido democráticamente
encomendado. Entiende los objetivos de la programación como un conjunto
normativo impulsor y no como un conjunto meramente restrictivo;
esto es, como algo que orienta y enriquece la actividad profesional,
y no como algo que la recorta y empobrece. Así pues, nadie puede negar
la legitimidad de un proyecto direccional para estos Medios de Comunicación.
No es controvertible
el que nuestra sociedad atraviesa una crisis de identidad nacional.
Con manifestaciones a veces tangibles, en ocasiones casi inaprehensibles,
lo cierto es que los españoles, parecemos desorientados sobre qué significa
nuestra pertenencia a una comunidad nacional. También parece fuera de
duda que no se ha producido aún una interiorización en el cuerpo social
de los nuevos principios rectores de nuestra convivencia, que la población
no ha acabado de comprender qué significa vivir en democracia y cuáles
son sus ventajas, aunque de una manera intuitiva acate el orden constitucional
y se alinee con él. El proceso político de reinstauración democrática
en nuestro país ha coincidido en el tiempo con la más fuerte crisis
económica que ha sacudido a las economías occidentales desde la Gran
Depresión. Para una población no demasiado acostumbrada al análisis
de los grandes fenómenos políticos, económicos y sociales, esta coincidencia
en el tiempo puede conducir a una identificación entre régimen democrático
y crisis económica con su secuela de deterioro de las condiciones de
vida. Por ello, se hace necesario contribuir desde los Medios de Comunicación
a deshacer tal interpretación simplista.
Es además
preciso incorporar un cierto espíritu de avance colectivo en la dirección
que la sociedad se va dando a sí misma; hay que hacer renacer la esperanza,
no cerrando los ojos a las dificultades reales, sino adquiriendo la
conciencia de que con la voluntad, el esfuerzo Y la solidaridad de todos
se pueden superar.
Ante este
análisis pueden definirse los siguientes principios básicos a satisfacer
por la programación, entendiéndolos no sólo como objetivos concretables
en piezas particulares, sino como ideas-fuerza que deben impregnar horizontalmente
la programación de los Medios:
1.-
Fomentar la identificación de las audiencias con los valores que
la Constitución reconoce y en que funda la convivencia nacional :
la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. No
sólo en el sentido de acatamiento pasivo de dichos valores, sino en
el de la beligerancia para su defensa y promoción.
Ninguna
opinión atentatoria o vejatoria para la democracia y sus instituciones
será expresada unilateralmente ni, en consecuencia, permanecerá irrebatida.
Tal criterio es de idéntica aplicación a los programas no específicamente
informativos ni de opinión, e incluso a los de producción ajena. En
ningún caso se emitirán opiniones que propugnen el derrocamiento de
la Constitución o su reforma por medios en ella no previstos, ni aquellas
otras que Invitaren a ta violencia o al desacato a las leyes.
Los criterios
de defensa, respeto, divulgación y promoción de la Constitución en
que RTVE inspirará su programación son, con las singularidades que
imponga la naturaleza de la audiencia, igualmente aplicables a las
emisiones de carácterinfantil y juvenil Dicha Programación infantil
y juvenilse asentara, enfáticamente, en los valores de libertad,solidaridad,
igualdad, no violencia, tolerancia v respeto a las leves.
Especial
atención se prestará a la no discriminación de la mujer. Se favorecerá
su equiparación -como ciudadano— con el hombre, evitándose cualquier
trato vejatorio o simplemente instrumental de la misma
2
— De modo más concreto, contribuir al refuerzo de los sentimientos
de unidad nacional y solidaridad entre todos los españoles,
v la inserción de esos sentimientos en un sistema basado en el reconocimiento
y respeto de la pluralidad y la diversidad lingüística, cultural y
territorial de las comunidades humanas que se integran en la Nación
española. Los Medios asumirán con plenitud la defensa, promoción y
divulgación de la cultura y el idioma de la Nación española. Igualmente,
serán respetuosos con los hechos culturales y lingüísticos diferenciales
de sus nacionalidades y regiones, fomentando su difusión y la general
comprensión hacia los mismos. Acrecentar la legitimidad
social de los símbolos de esa unidad (el himno, la bandera, etc.)
desvinculados de cualquier tipo de significación particularista histórica
o presente
3
— Estimular los hábitos de diálogo, tolerancia y apertura:
propiciar el debate como fórmula de dirimir las discrepancias y los
conflictos, despertar el espíritu cívico como base fundamental de
toda convivencia social, diseminar la idea de repudio a las soluciones
violentas, sin ambigüedades de ningún género.
4.—Reforzar
en la población los sentimientos de legitimidad de las Instituciones.
La Corona, el Parlamento, el Gobierno, las Instituciones de las Comunidades
Autónomas y de la vida local, el Poder Judicial, los Partidos políticos,
las Fuerzas Armadas, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado,
los Sindicatos de trabajadores y Asociaciones empresariales. Así también
en lo que respecta a la Iglesia Católica y las demás confesiones religiosas
reconocidas. Ello es perfectamente compatible con el ejercicio de
la libertad de expresión que la propia Constitución reconoce y que
el Estatuto ampara y promueve, pero debe evitarse el menoscabo sistemático
de las Instituciones que articulan nuestra convivencia.
5.
- Explicar, sin canalización, con rigor, pero asequiblemente,
los problemas de la economía nacional y su inserción en un contexto
más amplio, sin ocultar la gravedad de las situaciones y la diversidad
de las alternativas, pero, al mismo tiempo, sin fomentar artificialmente
la desconfianza y el pesimismo.
6.
— La radio y la televisión deben ser espejos vivos y fieles
de la realidad, sin exclusión de ningún aspecto que merezca ser recogido
La libertad de expresión es una actitud permanentemente exigible en
los Medios y a los profesionales. Debemos caminar hacia una radio
y una televisión activas y dialogantes con los ciudadanos: frente
a unos medios "adormecedores", unos medios reflexivos, que estimulen
el dialogo y el debate. La radio y la televisión han de contribuir
a fomentar las aspiraciones de participación de los ciudadanos y su
enriquecimiento moral y estético. El sentido de la cultura viva ha
de atravesar horizontalmente, impregnándola, la programación de los
distintos Medios.
Por último,
la radio y la televisión pueden y deben fomentar a través de la sectorialización
de sus contenidos, el ejercicio de la selección comunicativa
por parte de las audiencias, y no debe desdeñarse tampoco el que estos
medios contribuyan asimismo a llamar la atención de sus propios usuarios
hacia otras fuentes de formación, información y entretenimiento.
En resumen,
se trata de desarrollar una programación no paternalista, dirigida a
una ciudadanía libre y responsable, en posesión de todos sus derechos
cívicos.
Estos principios
no agotan, desde luego, una estructura de objetivos para el comportamiento
de los Medios; son simplemente una lista elemental de prioridades que
deben ser atendidas en un momento preciso y ante une situación concreta.
Por supuesto
la lista es susceptible de enriquecimiento y profundización y, por ello,
la voluntad de permanencia de estas prioridades no puede predefinirse.
En un proceso
tan fluido como el de nuestra comunidad y ante una realidad tan dinámica
como la de los Medios de Comunicación, estos documentos tienen siempre
un carácter abierto y nuestra responsabilidad es la de atender a los
"signos de los tiempos" para hacer fructífero este espíritu de apertura.
3.
– LAS GRANDES AREAS OE LA PROGRAMACION EN LOS MEDIOS
En este
apartado se formulan una serie de líneas generales que deben presidir
el tratamiento que se dé en los medios que dependen del Ente Público
a las distintas áreas en que se articula la programación. Se trata por
tanto de definir objetivos sectoriales que se integran con los objetivos
horizontales definidos anteriormente y que con ellos constituyen
el repertorio de exigencias respecto a las que se evaluará por el Consejo
- en cumplimiento de su mandato institucional - la programación en cada
momento.
3.1
La información y la opinión
No es gratuito
comenzar este apartado con los objetivos en materia informativa y de
opinión. Este es sin duda el campo mas sensible de todos los que integran
la programación también aquel en que inciden en mayor medida los principios
reflejados en la Constitución y el Estatuto. La primera reconoce el
derecho a "comunicar o recibir libremente información veraz", sin "censura
previa" de ningún tipo (Art., 20). El segundo, en su preámbulo, se refiere
a los medios como "vehículos esenciales de información y participación
política de los ciudadanos" y en su articulo cuarto (núcleo de la parte
"dogmática" del texto estatutario) menciona como principios inspiradores
de la actividad de los medios de comunicación social del Estado "la,
objetividad, veracidad e imparcialidad de las informaciones" y la separación
entre éstas y las opiniones.
En la presente
situación española, el papel de los Medios que dependen del Ente Público
y de modo muy singular, el de TVE, en la información de los ciudadanos
es crucial. Cerca del setenta por ciento de la población adulta no tiene
otro canal formalizado de acceso a la información que la televisión.
Tres quintas partes de esa población ve todos los días algún programa
informativo en TVE. A su vez, los servicios informativos de RNE llegan
en algún momento del día a cerca del veinte por ciento de los ciudadanos.
Por otro lado los servicios informativos de RCE cubren un importante
papel de información local y regional. Estas cifras dispensan de mayor
comentario sobre la trascendencia social del tema informativo
en RTVE.
Los programas
informativos y de opinión deben responder esencialmente a dos objetivos
comunes de toda Ia programación:
- Proveer
de conocimientos a todos los ciudadanos.
- Estimular
una respuesta libre y fundada ante los hechos y datos expuestos.
Con independencia
de lo que se señalará en sus correspondientes apartados sobre cada uno
de los Medios, hay una serie de exigencias comunes que se plantean para
el conjunto de ellos. De modo sintético serán las siguientes:
1.-
En cuanto a las nociones de objetividad e imparcialidad de
las informaciones, es preciso interpretarlas a la luz del sistema
político de democracia parlamentaria y de los valores reconocidos
y amparados por la Constitución. La consecuencia de este planteamiento
es que no hay que confundir la objetividad e imparcialidad con el
equilibrio matemático ni con la indiferencia hacia los
valores, básicos. Insistimos en los argumentos de la primera parte
de este texto que resul tan en especial aplicables al área de la información
y la opinión. La objetividad y la imparcialidad no están reñidas con
la beligerancia en la defensa de aquellos valores.
Procede
aquí recordar, de modo particular, las orientaciones que se expresan
en el apartado relativo a los principios básicos, en virtud de las
cuales "las opiniones que estén dirigidas contra el sistema democrático
e institucional, tal y como se interpreta a la luz de la Constitución,
no podrán ser expresadas unilateralmente ni permanecer irrebatidas.
En ningún caso se dará cabida a grupos ilegales, ni se emitirán opiniones
que propugnen el derrocamiento de la Constitución o su reforma por
medios en ella no previstos, ni aquellas otras que invitaren a la
violencia o al desacato a las leyes".
En el
terreno de lo controvertido en la sociedad, la objetividad y la imparcialidad
no. solo implican la expresión de los puntos de vista diferentes que
sostienen los distintos actores sociales, sino también, la atención
al eco social que despiertan.
La imparcialidad
exige tratamientos similares para actos públicos equivalentes originados
en las diferentes fuerzas políticas, sindicales, sociales, culturales
y religiosas del país, de acuerdo con su implantación objetiva en
el conjunto de la sociedad española. Esto es aplicable tanto a las
dimensiones estrictamente informativas como a las de opinión o debate,
aunque su realización se efectúe de modo diferente en cada supuesto.
2.
– La noción de veracidad en la información resulta especialmente
exigente en los Medios de que tratamos por razones que atañen tanto
a su naturaleza comunicativa como a su función social. La radio y
la televisión son canales de flujo continuo en que el modo de recepción
escapa al control de la audiencia. que no puede "volver" sobre lo
que ha visto y/u oído, como hace el lector de un periódico o una revista.
Al propio tiempo hay aún un crédito social muy extendido al carácter
de verdad probada de cuanto se dice en RNE y TVE. Ambas circunstancias
imponen que de la información de estos Medios estén ausentes la especulación
y el rumor no contrastados, que se efectúe siempre una identificación
prevista de la fuente, que se contextualicen (sin editorializaciones
disfrazadas) las noticias en función de su emisor, que se haya una
información inteligible pero sin mitificaciones ni simplificaciones
o recortes abusivos. Todo ello es una tarea que exige une continuada
paciencia y entrega por parte de los profesionales responsables a
la que; como reto institucional, ha de prestársele atención inmediata.
En ningún
caso se utilizarán fórmulas que, presentadas como encuestas de opinión,
no respondan a una metodología científica y deformen la auténtica
representatividad de los opinantes. Por lo que de modo particular
se refiere a la difusión. de encuestas y sondeos electorales, se estará
a lo que dispone la Ley 14/80, de 18 de Abril, cuyo escrupuloso cumplimiento
es un imperativo. singular para los Medios de títularidad pública.
3.
– La separación entre informaciones y opiniones, que puede considerarse
como un aspecto particular de la trilogía básica de principios (objetividad,
veracidad e imparcialidad), es un tema singularmente delicado que
presenta varias vertientes dignas de consideración.. En primer lugar,
la frontera entre unas y otras es a menudo difusa o lábil: a veces
la información no es aislable de la opinión . porque no da cuenta
de hechos o sucesos sino de posturas o planteamientos de individuos
o grupos. En estos casos se aplica lo que señalamos más arriba en
torno a la cuestión de la veracidad y de la objetividad e imparcialidad.
E! supuesto más especifico’ es el de que desde el propio Medio
a través de sus profesionales de la información se opine sobre los
temas de actualidad. No cabe en este caso trazar un principio rígido
de prohibición ni de promoción de tales incursiones editoriales desde
los Medios de titularidad pública. Debe insistirse, sin embargo, en
la necesidad de la identificación precisa del carácter editorial o
de opinión de estas intervenciones (incluso mediante los soportes
gráficos o auditivos necesarios) y en la aplicación a tales supuestos
de los principios vigentes para la información en general, lo que
excluye la unilateralidad, el sectarismo y cualquier forma de parcialidad
por parte del comentador, Por ultimo, este principio tiene su traslación
particular al caso de los programas de opinión en que se enfrenten
(sucesiva o simultáneamente) visiones contrapuestas o diversas ante
cuestiones de interés público. A este tipo de programas se aplica
de modo particular la necesidad de imparcialidad reflejada en la organización
y planteamiento de los mismos, en la actitud y participación del personal
-moderador., realizador, cámaras – y en el empleo de los medios
técnicos y artisticos y en su emisión.
Cuando
se solicite la intervención de cualquier persona para un programa
de opinión o debate, deberá ser informada de la fecha aproximada de
emisión, características y contenido y relación de participantes del
programa de que se trate. Cualquier alteración sustancial del mismo,
previa a su emisión, deberá ser advertida a cada uno de los invitados,
a fin de que éstos, a la vista de los cambios introducidos, puedan
decidir libremente el mantenimiento de su participación en el, programa
o su retirada del mismo. En el último supuesto, los responsables del
programa podrán exponer a los espectadores los cambios producidos
y las razones de dichos cambios.
4.
– Dentro del mas escrupuloso respeto y promoción de la libertad
de expresión, el tema de sus limites constitucionales y legales precisa
también de escrupuloso cuidado. La atención a la repercusión social
de los Medios y, sensiblemente, de la televisión, obliga a extremar
las normas de respeto "al honor, la fama, la vida privada de las personas"
(Art. 4º. apdo. d) del Estatuto), "el derecho a la propia imagen"
(Art. 20, apartado 4 de la Constitución y cuantos otros señala el
Título 1," de la Constitución. En su concreción práctica estos limites
deben traducirse en un estilo informativo que rechace cualquier "audacia"
en temas ’que repercutan sobre el honor o el buen r nombre de
ciudadanos, sin excepción alguna de rango o posición social, en unas
normas de buen gusto y corrección en lo que se refiere a tratamientos
y nombres, evitando un "informalismo" excesivo y, sobre todo en televisión.
en un cuidado en la presentación visual de las situaciones de forma
que no vaya en deterioro de la imagen de las personas.
La sensibilidad
social, por otra parte, exige un cuidadoso uso de aquellos términos
de índole calificativa -tales como -"gitano", "homosexual", "parado’,.
"extranjero", etc. –, que pudieran ser utilizados o interpretados
de forma peyorativa, o relacionados con hechos condenables en aparente
relación causa-efecto, o que pudieran inducir actitudes de marginación.
5.
- En otro orden de cuestiones, susceptibles ya de una valoración más
técnico-profesional, deben atenderse los siguientes. recomendaciones:
- En
los programas informativos, tanto de radio como de televisión, se,.
hará una utilización cuidadosa del lenguaje, evitando particularmente
los barbarismos tanto de léxico como de sintaxis.
- Se
buscará una agilización del mensaje informativo mediante la optimización
de los recursos técnicos en cada Medio y la adecuación del ’
tratamiento a los códigos específicos de la radio y la televisión.
- Se
procurará un incremento en el autoaprovisionamiento informativo,
reduciendo la dependencia tanto interior como exterior.
- La
cualidad esencial de la noticia debe ser su plena objetividad. Los
elementos que la conforman deben describirse con precisión, rechazándose
todo tipo de argumentaciones que pudieran condicionar en el público
una valoración parcial o equivoca del hecho.
- Por
lo que respecta a la difusión de noticias y acontecimientos en el
medio radiofónico, sería deseable, en primer lugar, la emisión simultánea
con el hecho; cuando esto no sea posible, por razones técnicas,
de seguridad pública o económicas, se procurará el mayor acercamiento
temporal al suceso.
- En
el medio televisivo, las alteraciones de la programación habitual
que pudieran producirse por la emisión en directo de determinadas
noticias y acontecimientos, se modularan en función de la importancia
objetiva de los hechos que originen dicha información, así como
de la expectación social que despierten.
- Condición
indispensable para una adecuada información televisiva es el ajuste
de las imágenes a los textos. Ciertos textos pueden contradecir
o alterar el significado de ciertas imágenes y viceversa.
- Como
principio general, toda información debe reunir sus características
sonoras propias, evitando el uso retórico de músicas de fondo que
provocan valoraciones ajenas a las imágenes y a los textos o, cuando
menos, no logran sino distraer y confundir.
- Hay
que evitar cuidadosamente que el ordenamiento de las distintas noticias
favorezca falsas e inexistentes relaciones entre las mismas.
- Asimismo,
es necesario salvar equívocos derivados de aparentes paralelismos
y transposiciones de situaciones ajenas a las del propio país, así
como los que se derivan de la utilización de denominaciones políticas
con significado distinto en distintas sociedades.
- Frecuentemente,
determinados productos industriales o culturales, o determinadas
actividades desarrolladas por el mundo del espectáculo, conllevan,
junto al hecho noticioso en sí, una enorme carga de publicidad gratuita
que, por vía de la promoción, produce incuestionables efectos comerciales.
Como norma, general, seria de desear que esta inevitable -aunque
positiva en ocasiones – dimensión promotora soslayase, sin
restar información útil al espectador, aquellos aspectos publicitarios
y comerciales más ostentosos. Asimismo, es recomendable que dichos
productos y actividades sean considerados en el ámbito de los correspondientes
programas especializados, y solo accediesen a programas de información
general por razones objetivas y excepcionalmente, bien por el eco
social que despierten, bien por su calidad intrínseca y reconocida.
3.2
La cultura
En el preámbulo
del vigente Estatuto de la Radio y la Televisión se señala la concepción
de estos Medios como "vehículo esencial’... de difusión de la
cultura española y de sus nacionalidades y regiones". En el apartado
referente a los principios básicos se ha mencionado la importancia del
refuerzo de ciertos valores de identidad cultural en la programación
de los Medios. Aquí vamos a referirnos de modo más concreto a esa función
de difusión y creación de la cultura que los Medios deben cumplir.
En este
sentido, cabe a los Medios, y muy especialmente a la televisión, tomar
conciencia de su propia capacidad para generar cultura, de su condición
de "fábricas de estética" y, por ende, de escuelas del gusto y de la
sensibilidad. De ahí la exigencia de calidad, de rigor visual y sonoro
que hay que exigir y han de exigirse los profesionales de los medios.
De ahí, también, la necesidad y el riesgo de la experimentación formal,
de la búsqueda de nuevos recursos expresivos.
Desde el
punto de la "demanda" hay que comenzar por la constatación de la pasividad,
la falta de interés (sentida a veces con complejo de culpa y a menudo
disfrazada), y el desarraigo con los que el telespectador y el oyente
medios se acercan a los contenidos culturales que les suministran, la
radio y la televisión. En televisión, los datos disponibles sobre opiniones
ante los programas concretos de este carácter y ante el conjunto de
ellos; son más bien desalentadores: constituyen el género de programas
con menos audiencia y que se evalúan mas negativamente (con pocas excepciones).
En radio, las pocas investigaciones disponibles sobre aceptación y,
sobre todo, los datas de audiencia de los soportes específicamente culturales
(los antiguos Segundo y Tercer programa de RNE) muestran que, aunque
hay sectores minoritarios entusiastas, alcanzan niveles de audiencia
casi insignificantes. Es obvia, pues la necesidad de modificar la situación,
sin desatender los derechos de estos sectores minoritarios de la audiencia.
1.–
Dos son los grandes objetivos a cubrir por la programación de los
Medios en este terreno:
- Acercar
directamente la cultura – particularmente española –
a sectores cada vez más amplios de la población, y
- Estimular
la demanda y la práctica de la cultura en la sociedad española
a través de sus manifestaciones (museos, música, teatro, libro,etc.).
0, dicho
de otro modo, llevar la cultura a casa e incitar a salir de ella para
vivirla.
Desde
la perspectiva del tratamiento de los Medios del fenómeno cultural
y del "estilo" cultural de la programación de los mismos, debe asumirse
una concepción de la cultura como soporte permanente de toda la programación;
la cultura debe reflejarse como un proceso vivo y como un proceso
acumulativo, abierto, pluralista por su propia raíz; debe hacerse
hincapié en el carácter lúdico de la cultura, en sus dimensiones participativas;
el tratamiento de la cultura por los Medios debe ser sensible no sólo
a los productos canónicos y consagrados, sino también a los fenómenos
de vanguardia y las modas culturales en los distintos campos. Por
último, la "imagen" de la cultura que den los Medios, debe reflejar
las relaciones entre el hecho cultural y la vida cotidiana de los
ciudadanos.
2.
– Las modalidades de programas y hasta de "estilo" para
conseguir estos objetivos requieren de imaginación y cierto sentido
del riesgo,, Precisamente porque el recelo existe hay que explorar
las vías de disiparlo. En este campo, más propicio que ningún otro
en el ensayo y la experimentación de fórmulas, hay que estar particularmente
atento a la reacción de la audiencia. Se trata de invertir un prejuicio
casi atávico y hay que saber de entrada que ello no es cuestión de
meses. Pero hay que vigilar que los modestos pasos que se dén, vayan
en la dirección correcta.
3.
– Es preciso, en la línea de cambiar la relación del espectador
y el oyente con la cultura, un inteligente esfuerzo pedagógico, lo
que no significa banalizante ni simplificador. Hay que enseñar a disfrutar,
sin engañar sobre las "penalidades" de ese disfrute (valga la paradoja).
4.
– Para algunos sectores específicos de la programación cultural
se pueden formular las siguientes recomendaciones:
- Mayor
atención a la música clásica, sobre todo en televisión. Racionalizar
e incrementar la producción de música viva, procedente de la Orquesta
y Coros de RTVE, tanto para el consumo de los Medios como para la
concurrencia en el mercado internacional desde posiciones más ventajosas.
- La
integración del hecho musical (como acontecimiento) con la dinámica
de la vida cultural recomienda el incremento de las transmisiones
musícales que se celebren dentro y fuera de nuestro país, y su contextualización
"pedagógica".
- En
cuanto a la música "ligera" ’se tendrá especial cuidado en
evitar los fenómenos -tan frecuentes en el pasado- de utilizar los
Medios estatales como soportes de publicidad encubierta de las poderosas
empresas discográficas. Al mismo tiempo en las actuaciones musicales
se precisará mediante los correspondientes indicativos si se trata
de actuación en vivo o (total ó parcialmente) en play-back.
- En
materia de Bellas Artes, incrementar la producción de información
de actualidad y divulgación histórica sobre las artes plásticas,
particularmente en España; destacar la riqueza museística y monumental
de nuestro país.
Por
razones de sistema, las recomendaciones sobre alguna manifestación
Cultural especifica, como el cine y el teatro se llevan al apartado
que se dedica a los programas argumentales.
5.
–
Un aspecto esencial de toda la programación de los Medios que incide
sobre dimensión de vehículos culturales es la preocupación por el
lenguaje.
No
puede olvidarse que el lenguaje de los Medios -y muy particularmente
la televisión – se asimila como forma canónica del habla culta,
lo que quiere decir que se constituye en el principal patrón a seguir
por la audiencia. En este sentido, se puede pensar en la utilidad
de un Manual de Estilo único, que se aplicara a los Medios y que evitará
incorrecciones en el léxico y la sintaxis de locutores y presentadores.
Todo ello sin perjuicio de la utilización de términos y formas peculiares
de lenguaje cuando las necesidades expresivas de los programas así
lo requieran.
6.
– Dentro de los programas culturales, los de divulgación científica
(medicina, antropología, biología, ecología, botánica, zoología, etc.)
vienen siendo una excepción -particularmente en TVE- por lo que a
audiencia y aceptación se refiere, ya que .muchos de ellos han alcanzado
cotas estimables de aprecio y difusión. En este tipo de programas
conviene continuar la línea hasta ahora seguida e investigar la aparición
de nuevos centros de curiosidad en la población para incidir sobre
ellos con producciones propias y ajenas. En todo caso, el conocimiento
científico debe primar sobre el no científico brujería, ocultismo,
astrología, curanderismo, etc..).
3.3
El deporte y la educación física
El 24 de
Enero de 1980, el Comité de Ministros del Consejo de Europa adoptaba
unas resoluciones instando a que entre los órganos deportivos y los
responsables de TV nacionales se lograran acuerdos de cooperación, con
el fin de:
- –
"Examinar los medios que permitan a la televisión estimular más
a la práctica del deporte".
- –
"Estudiar la realización de nuevos tipos de programas (incluidos
métodos y horas de emisión) destinados a promover la práctica del
deporte; atender el elemento recreativo en la transmisión de manifestaciones
deportivas; dar a conocer deportes nuevos o minoritarios; reflejar
y analizar la violencia asociada a las manifestaciones deportivas,
así como la excesiva intervención de intereses comerciales en el
deporte aficionado...".
Estas recomendaciones
venían a sancionar las conclusiones del Seminario de Expertos que, organizado
por el CDDS del Consejo de Europa, se había celebrado en Olimpia (Grecia)
del 20 al 27 de Octubre de 1975, sobre el tema "TV y Deporte".
Se hace
preciso transcender -y esto no es ningún planteamiento original pero
su aplicación si lo sería – el esquema de deporte espectáculo
versus deporte popular o deporte para todos.
Estudios
recientes sobre la distribución en la población española de la afición
y la práctica deportiva nos indican que algo más de la mitad de la población
mayor de quince años esté interesada por el deporte, aunque tan, sólo
una cuarta parte practica alguno con mayor o menor asiduidad y/o intensidad.
El mismo
estudio pone de manifiesto la critica que, por lo menos a nivel retórico,
se formula a la excesiva atención que recibe en los Medios de Comunicación
el deporte espectáculo en contraste con la pobre atención que recibe,
el deporte para todos.
Debe significarse
que existe un sustrato actitudinal optimo para que, desde los Medios
de Comunicación y singularmente desde TVE, se incida eficazmente en
el incremento de la práctica deportiva y la generalización de la educación
física en la población española sin desconocer la lógica atención que
la audiencia demanda a las manifestaciones del deporte espectáculo.
La presencia
deporte en RTVE debería atender a estas siete vertientes:
1.
–. Ubicar el deporte dentro del continuun educativo del
país, Es necesario sacar el fenómeno "deporte" del ghetto de los típicos
"programas deportivos"; el deporte forma parte de la vida y de la
reflexión del hombre (tiene una historia, cuenta con una filosofía,
hay sobre él una literatura, lo rodea un folklore, etc.). De vez en
cuando debe aparecer en programas de carácter general.
2.
– Fomentar el debate sobre los temas menos tratados de la
estructura del deporte. Discusiones sobre la vigencia del Movimiento
Olímpico, problemas del profesionalismo, explicar que es hoy la "educación
física" en contraposición a la tradicional "gimnasia", las relaciones
de la ’educación física con el ritmo y la danza, el deporte
en el Estado (Autonomías, Municipios, etc.).
3.
– La vertiente educativa del deporte. La importancia
formativa del . ejercicio físico, su papel en la educación» para el
ocio; deporte y formación higiénica y sanitaria.
4.
– Facilitar la labor de promoción y organización deportiva.
Dando normas y experiencias de como se pone. en marcha el deporte
en un núcleo rural, en áreas urbanas, como se organizan pruebas populares,
como se monta un. club, para qué sirven las denominadas "agrupaciones
deportivas".
5.
– El deporte espectáculo. Programas específicamente
deportivos centrados en la retransmisión de manifestaciones deportivas.
Habría que hacer hincapié en dos criterios:
–
Hacer más amplia la gama.
–
Acompañar la retransmisión. de comentarios seriamente fundados (técnicas,
reglas de juego, etc.) del deporte que se contempla.
6.
– Estimular la práctica deportiva; Programas especiales
dedicados a dar a conocer las posibilidades de ejercicio que ofrece
el entorno; a guiar en la realización correcta de ejercicios físicos,
a informar de manifestaciones populares, etc.
7.
– Explorar que cada edad tiene su deporte, es decir,
que el deporte no es una actividad confinada a sectores jóvenes de
la población, sino que como practica cultural, en un sentido amplio
de la palabra, se adapta a las distintas actitudes y posibilidades
de todos los grupos de edad de la población.
3.4
Los programas de entretenimiento (Argumentales, Variedades y Concursos).
No puede
desconocerse que desde el punto de vista de la demanda, fundamentalmente
en televisión, este genero programatico es el que concita la
mayor audiencia y la máxima aceptación. Desde un ángulo funcional está
demostrado que la televisión (y en menor medida la radio) son medios
fundamentalmente consumidos en cuanto vehículos de entretenimiento.
En una
reciente investigación sobre la imagen del medio se pone de manifiesto
que el entretenimiento es el aspecto principal de la televisión
para una gran parte de los telespectadores. Ninguna otra función se
percibe con tanta importancia por la población receptora. Los programas
cinematográficos, los programas de variedades, los concursos concitan
un interés generalizado, aún cuando los niveles de aceptación que obtienen
los programas singulares oscilan en función de distintos parámetros.
Así las
cosas, la importancia de los programas argumentales no deriva sólo de
la compulsión de la audiencia respecto a ellos, sino también de la virtualidad
que presentan de "contaminar"’ o "sanear" la imagen del Medio
en su conjunto. .
Reviste,
por lo tanto, el mayor interés formular algunas recomendaciones. especificas
sobre la programación en este dominio:
1.
– Resulta casi obvio insistir en la necesidad de incrementar
la producción propia de obras argumentales. Las consideraciones que
se hacían sobre el rescate de nuestra identidad cultural en
el apartado correspondiente son aquí especialmente oportunas. Una
cultura con la tradición y la riqueza de la española (que incluye
dentro de sí toda la tradición cultural de las distintas comunidades
hispano parlantes distribuidas por el mundo) tiene que tener vivo
reflejo en la programación argumental de los medios. Las necesarias
limitaciones que a esta política impone la parquedad de recursos
frente al gran costo de estas producciones, exige que la política
de selección sea particularmente cuidadosa, por la repercusión económica
de cualquier despilfarro en este terreno. No basta, en todo caso,
con revisar a nuestros clásicos mayores y menores a la hora de producir
y programar espacios dramáticos y argumentales propios. Es necesario
volver los ojos sobre la realidad española actual, tender a la utilización
de guiones originales, escritos específicamente para la radio y la
televisión, y promover voluntades y talentos del personal creativo
de los Medios en esta dirección.
2.-
En el campo de las producciones ajenas y sobre todo de las específicas
de televisión (telefilmes), la política de compras debe ser muy selectiva,
Debe terminarse el recurso fácil a la compra de series anodinas para
rellenar a bajo costo y con pocos problemas las horas de programación.
3.
– En cuanto al cine, la programación de TVE debe reflejar
los distintos aspectos desde los que se puede contemplar este "arte
del siglo XX". En ese sentido, la programación cinematográfica debe
atender los siguientes aspectos:
–
Criterios de emisión: ’Independientemente de la adecuación
de los contenidos a las bandas de horarios de audiencia especifica
– adecuación en todo caso, que debe llevarse a cabo con criterios
de flexibilidad-, el criterio central de selección de películas
para su emisión en TVE debe basarse en la calidad de las mismas,
en su dimensión histórico- cultural y en el interés objetivo de
sus contenidos. En ningún caso, el soporte técnico original –
color, formato de pantalla, milimetraje- debe ser causa para su
emisión o para su rechazo. Es recomendable una atención prioritaria
al cine español, atención cuyos limites no serán otros que los criterios
de calidad, interés argumental o dimensión histórica.
–
La emisión de películas por TVE debe complementarse con la existencia
de programas donde se informe, estudie y analice especificamente
el fenómeno cinematográfico. Debe prestarse mas atención a los aspectos
históricos, de lenguaje, técnicos, expresivos, etc., del cine, que
a los meramente coyunturales que, frecuentemente, derivan en programas
de promoción indiscriminada de estrenos en salas comerciales. No
hay que olvidar, tampoco, la conveniencia de acompañar determinados
filmes, o ciclos de películas, de una adecuada presentación a cargo
de especialistas cualificados, que, debidamente tratada, enriquecería
la mera proyección.
–
Señalemos, por último, la conveniencia de que TVE participe activamente
en la producción de nuevos filmes, bien mediante su propia producción,
bien mediante el sistema de coproducción con la industria; Ambos
sistemas, frecuentes en la televisión europea – Italia, Alemania,
Francia, Suecia- sirven para impulsar nuevos talentos.
–
incluyendo los talentos de. aquellos creativos que trabajan; para
la propia TVE y ayudan a la producción de obras de significada calidad
o lenguaje cinematográfico avanzado, cuya realización, si ha de
sujetarse a las exigencias de la taquilla, difícilmente resulta
viable.
4.
– En cuanto al teatro, tanto en radio como en televisión,
debe practicarse una política que revierta en la recuperación del
gusto por esta importante faceta cultural en sectores cada vez más
amplios de la población. La experiencia reciente sobre el teatro en
los Medios y, particularmente en televisión, no es satisfactoria.
Una primera
recomendación sería, desde luego, la de incrementar las producciones
"desde el teatro"; en la misma línea de integración con el hecho cultural
vivo a que se refería el apartado correspondiente a la música, Por
otra parte y por cuanto se refiere al teatro producido por y .para
la televisión, debe procederse a un riguroso replanteamiento de los
esquemas de producción y condicionamientos técnicos, materiales, estéticos,
y contractuales de las grabaciones dramáticas en TVE. A nivel de programación,
la combinación de obras asequibles con otras más complejas, extremando
en ambas el rigor formal en el tratamiento, puede revelarse útil para
esa función de "rescate" de la audiencia a que nos hemos referido.
5.
– Por lo que se refiere a los programas de variedades y
muy singularmente a los concursos, debe evitarse ’hacer de estos
géneros refugio de la vulgaridad y de la falta absoluta de exigencia
estética. En ningún caso los concursos podrán basarse en el espectáculo
del ridículo (físico o intelectual de los participantes en ellos.
Se promoverán los concursos que incorporen alguna dimensión cultural
específica.
3.5
La programación infantil y juvenil
La importancia
social del tema es obvia. Hoy, los niños y adolescentes dedican casi
tanto tiempo a ver televisión y a oír radio como a ir a la escuela.
La presencia de la televisión en los hogares ha alterado profundamente
las relaciones familiares y los patrones de socialización tradicionales.
Frente a los padres y educadores, un agente impersonal se yergue imponiendo
a los niños nuevos modelos, nuevas normas, nuevas relaciones: la televisión.
Al propio
tiempo, es poca la investigación empírica concluyente que ilustra sobre
los efectos de esos cambios’. Se diría que la preocupación social
ha marchado por delante de la investigación y hasta ha enervado sus
posibilidades. Hay mucho prejuicio y poca evidencia sobre los efectos
de la televisión y la radio en niños y adolescentes. Ello nos hace pisar
un terreno particularmente resbaladizo, pero a la vez, nos sugiere una
primera recomendación : intensificar los estudios e investigaciones
(de todo tipo y desde distintos enfoques heurísticos) sobre el niño,
la radio y la televisión.
1.
– Antes de entrar en la programación específica dirigida a
niños y adolescentes, conviene referirse al problema general que se
suscita por la contemplación o, audición por niños y adolescentes de
programación para adultos, en línea con el principio inspirador que
establece el Estatuto de la Radio y la Televisión de la "protección
de la juventud y de la infancia". En este sentido, bastan por el momento
unas recomendaciones de sentido común que no resultan ociosas: deben
evitarse los contenidos violentos a audaces en los horarios susceptibles
de audiencia infantil y, en. todo caso, procede una eficaz presentación
dé las advertencias de rigor cuando los programas a emitir sean inadecuados
para ese tipo de audiencia. Dado, por otra parte, el aumento en él techo
de permisividad en la programación general, no seria desdeñable una
campaña en los propios medios para sensibilizar a los padres de la conveniencia
de seguir las orientaciones que se den sobre la inadecuacion de determinados
programas para públicos infantiles y/o juveniles, independientemente
del aludido cuidado por parte de los programadores en la elección de
horas, espacios y días para le emisión de programas de tales características.
2.
– En el terreno de la programación especifica infantil,
que incide mucho más en televisión que en radio, es fundamental la
llamada investigación formativa, es decir, el trabajo integrado de
científicos especializados en el mundo infantil y creadores. Hay ya
alguna experiencia satisfactoria en el proceso de producción de programas
infantiles. Esta línea debe continuar y profundizarse.
3.
– En la producción ajena, se debe evitar el recurso sistemático
a las series de dibujos animados que presentan un contenido excesivamente
violento y maniqueo o que excitan la sensiblería y la dependencia
infantil. Cuando el recurso a la producción ajena sea necesario, debe
"mirarse con lupa" Ion que se compra. Esta prevención hacia la violencia
sistemática, no debe limitarse a los contenidos, sino también al lenguaje
expresivo de los programas, sin desconocer la existencia de la violencia
como componente real en los comportamientos y conflictos humanos y
sociales.
4.
– La programación debe ser "graduada" sin desatender grupos
de edad concretos y debe explicarse el público-objetivo dé cada programa,
de forma que los padres puedan seleccionar en función de la edad de
los hijos. Por otra parte, la invitación que hace el Estatuto a los
Medios para que cooperen con el esquema educativo, hace recomendable
que RTVE divulgue en los centros escolares de la Nación, los contenidos
recomendables para niños y adolescentes de distintos grupos de edad,
de forma tal que padres y educadores confluyan en esa tarea selectiva.
5..–
El objetivo de educación democrática, que es común a todos los Medios
y sectores de la programación, es válido también para la programación
infantil y juvenil. Debe hacerse especial énfasis en las valores de
libertad, solidaridad, igualdad y respeto a las leyes. Es preciso,
dentro de tal contexto básico, soslayar la tentación de ofrecer una
programación infantil ideológicamente cargada.
6.
– Se debe ir hacia una programación infantil y juvenil que estimule
e inicie al niño a la vida, que le descubra nuevos mundos y despierte
su curiosidad, que le sensibilice en las manifestaciones artísticas
y científicas y, sobre todo, que le invite a imaginar y a ser partícipe
del mundo que le rodea. En esta misma línea se han de fomentar los
programas con participación directa de niños y, adolescentes.
3.6
Otros programas
Para cerrar
este capitulo, se van a formular algunas recomendaciones concretas sobre
algunos sectores de programación o tipos de programas que, sin ser cuantitativamente
muy importantes en el contexto de la programación de los Medios, tienen
gran importancia cualitativa y constituyen materia de obligado pronunciamiento
por parte del Consejo de Administración,
3.6.1
Programas de cooperación con el sistema educativo
El Estatuto
de la Radio y la Televisión señala en su preámbulo el carácter de ambos
medios como "vehículos de cooperación con el sistema educativo" En efecto,
tanto la radio como la televisión son instrumentos aptos para canalizar
programas formales de educación a cualquier nivel y cooperar así con
el sistema educativo para posibilizar los estudios de quienes por una
u otra razón no pueden acceder al sistema presencial de dispensación
de la enseñanza.
Dada la
complejidad del tema y su trascendencia, es deseable que se mantengan
contactos con las autoridades de las instituciones de Educación a Distancia
de los distintos niveles (UNED, INBAD Y CENEBAD). En cualquier caso
debe procurarse que la utilización de soportes del Ente Publico en la
cooperación con el sistema educativo, no vaya en merma de la atención
que ya se viene prestando a otras funciones, de modo tal que, básicamente,
las innovaciones que provengan de esta función educativa se sustancien
a través de la correlativa ampliación de los soportes horarios de emisión.
3.6.2
Programas religiosos
El principio
constitucional de la libertad religiosa y de culto, y su consecuencia
de las obligadas relaciones de cooperación de los poderes públicos con
las distintas confesiones, como asimismo el hecho sociológico constitucionalmente
reconocido de la practica religiosa mayoritariamente católica de la
población, obligan a un replanteamiento serio de la programación religiosa
en los Medios
Por una
parte la comparación internacional permite valorar como escaso, en términos
absolutos, el tiempo actualmente concedido en TVE a la programación
de este carácter. En este sentido y teniendo en cuenta para el cómputo
de dicho tiempo el que pudiera derivarse de puesta en vigor del derecho
de antena, se procurará acompasar la presencia religiosa en la programación
de TVE a la practica habitual en otros países democráticos. Por lo que
se refiere a la presencia de los cultos religiosos, y muy singularmente
la transmisión dominical de la Santa Misa, ha de ponerse en relación
el aspecto religioso con el aspecto cultural, para lo que parece aconsejable
que las transmisiones se realicen desde templos con valores artísticos,
monumentales o simplemente pintorescos o tradicionales. Asimismo, deben
establecerse programas de análisis del hecho religioso con una perspectiva
pluralista.
Por otra
parte, la apertura de la programación de los Medios a la libertad religiosa,
supone la presencia de otras confesiones diferentes de la católica,
en espacios diferenciados y asignando con base al peso social (numero
de fieles) de cada confesión la proporción de tiempo de antena.
4.–
RECOMENDACIONES ESPECIALES PARA CADA MEDIO
En este
apartado se formulan algunas recomendaciones de aplicación singular
para TVE, RNE y RCE que se derivan de las funciones diferenciadas que
cada uno debe satisfacer en el contexto de la idea de servicio publico
que es común a todos.
4.1
Televisión Española
Las recomendaciones
para este Medio no pretenden agotar su problemática específica, sino
referirse únicamente a un aspecto de singular importancia en la política
de programación: a saber, las reIaciones entré los dos soportes de que
actualmente dispone TVE.
Probablemente
no sea falso decir que la famosa alternativa competividad versus complementariedad
ha oscurecido el correcto entendimiento de lo que deben ser las relaciones
entre ambos soportes. No se trata de opciones cerradas y excluyentes,
porque no se dan en una sola dimensión; los soportes pueden competir
en algunas dimensiones y complementarse en otras y de lo que se trata
es precisamente de optimizar el producto que entre las dos proporcionen,
con miras al cumplimento de los objetivos integrados que el servicio
público. determina y propiciando en todo caso la existencia de un
"estilo" propio, de una filosofía comunicativa con rasgos específicos
para cada una.
Por los
problemas de cobertura y calidad de la recepción del UHF en ciertas
zonas del territorio, y sobre todo, por la imagen de Medio para minorías,
aburrido, espesamente "cultural" que la Segunda Cadena ha tenido, lo
cierto es que para más del ochenta por ciento de la audiencia, tal Cadena
no he existido en la practica, ha ido una opción no tenida en cuenta.
Para modificar esta situación, es preciso "abrir" la Segunda Cadena
a nuevos públicos, promocionándola desde la Primera, pero sin
renunciar a su especificidad cultural. Al tiempo que se consigue la
cobertura nacional, debe dotarse a este soporte de los medios técnicos
y humanos y de los recursos precisos para su equiparación con la Primera,
ampliando con el ritmo que las circunstancias permitan su horario de
emisión.
El aumento
de los contenidos de más aceptación popular como vía de promoción debe
hacerse sin merma en ningún caso de los niveles de calidad que en ambos
soportes son exigibles. Pero, sobre todo, entendemos que el legitimo
objetivo – por razones de- rentabilidad comunicativa – de
aumentar la audiencia de la Cadena, no es necesario realizarlo a través
de un esquema de programas de interés general, sino que se consigue
mas bien mediante una correcta y bien articulada política de atención
a demandas de grupos con intereses comunicativos- heterogéneos
que genera acumulativamente ese aumento de audiencia que se busca. La
experiencia internacional sobre competitividad de soportes dentro
de un mismo Ente, sin ningún principio de coordinación entre ellos,
es aleccionadora: . a la captación masiva de la audiencia, la competitividad
se traduce en solapamiento y, finalmente, en frustración de la audiencia.
4.2
Radio Nacional de España
En RNE,
la existencia de cuatro soportes diferentes (Radio 1, Radio 2, Radio
3 y Radio Exterior de España) proporciona la infraestructura para una
política de comunicación radiofónica ambiciosa. Por su infraestructura
y las posibilidades de combinación que ofrece, RNE puede y debe ser
la principal organización radiofónica del país en, términos de audiencia,
y al propio, tiempo atender las demandas especificas que como
servicio publico ha de satisfacer.
En este
sentido, es valida la especialización que atiende a la música
"seria", a la cultura y a las audiencias en el exterior. Siendo así
las cosas, de lo que se trata es de mantener una coherencia con línea
de especialización elegida. Sin que se pierda en ninguno de los soportes
la perspectiva de Servicio público (y por tanto sirviendo en distinta
medida unos objetivos generales), hay que procurar al mismo tiempo no
alienarse aquella audiencia especializada que se ha llegado a conseguir.
Por lo
que se refiere a Radio 1 el carácter fundamentalmente informativo.
a través del que se la define en el actual esquema de programas debe
entenderse, con gran amplitud de concepto.
El principal
riesgo a que se enfrenta hoy el soporte de audiencia más importante
de RNE puede ser el de que los contenidos informativos y de opinión
– que permean toda la programación puedan saturar al oyente y
provocar el rechazo. La programación, que no puede renunciar al carácter
comprensivo característico del canal y derivado de su función integradora,
debe ser sensible a este riesgo y atender a las eventuales reacciones.
4.3
Radiocadena Española
En el caso
de RCE, recientemente integrada en RTVE y en consecuencia, en periodo
de rodaje institucional, poco más puede hacerse que destacar
precisamente aquellos aspectos que naturalmente se derivan de su integración.
En concreto, su carácter de soporte, vehiculador de una programación
regional, provincial, y Iocalmente orientada.
No tiene
sentido que RCE compita con RNE sobre el plano nacional. Al propio
tiempo no puede ignorarse que la penuria de los soportes locales hace
difícil mantener una programación exclusivamente local con la dignidad
y calidad exigidas en un Medio público. Por ello, la línea a desarrollar
es simultáneamente la potenciación de los emisores locales y regionales
y la ayuda del soporte central para la integración de los objetivos
generales de programación. En la práctica esto querrá decir que tal
vez la colaboración de los servicios centrales se debe orientar mas
a la producción y distribución entre las emisoras de programas argumentales
(donde lógicamente no hay a nivel local capacidad de producir series
dramáticas) o musicales (por la penuria de los archivos sonoros en las
pequeñas emisoras) que al montaje de unos grandes servicios informativos
centrales, ya que en esto siempre estarán en desventaja, con )os de
RNE y se puede producir derroches y . duplicaciones innecesarios. El
tema es complejo y aquí sólo se va a dejar apuntado, resaltando el hecho
de que la existencia de entidades jurídicamente independientes (en este
caso RNE y RCE) no debe absolutizarse hasta rechazar la colaboración
naturalmente organizaciones encuadradas en un mismo Ente y que tienen
un objetivo común.
Por ultimo,
no debe dejar de señalarse que en el momento de construcción del estado
de las autonomías, y sin perder de vista el sentido de la identidad
nacional común a todos los Medios, el mayor servicio que una estructura
como RCE puede prestar a la sociedad española, es el que se deriva de
su función de integración regional, por lo que la programación de tal
carácter debe ser objeto de especial atención.
Consejo
de Administración:
- ALVAREZ
DEL MANZANO Y LOPEZ DEL HIERRO, José María
- CALVIÑO
IGLESIAS, José María
- DOMENECH
MARTINEZ, Miguel
- DORADO
ZAMORANO, Roberto
- ESCUDERO
LOPEZ, José Antonio
- FERNANDEZ
MARUGAN, .Francisco
- GOMEZ
REDONDO, Ramón
- KINDELAN
JAQUOTOT, Antonio
- LLORCA
VILLAPLANA, Carmen
- OLMO
AIRES, Antonio del
- PLAZA
ESCARPA, Carlos
- WERT
ORTEGA, José Ignacio
DIRECTOR
GENERAL
- CASTEDO
ALVAREZ, Fernando
|